Eso supuso una gran alegría para mi, ya que mi sufrimiento y mis grandes esfuerzos habían servido de algo. Estar en Etapa 2 me hizo darme cuenta de muchísimas cosas valiosas. Etapa 2 significaba haber dejado atrás el síntoma alimentario, no preocuparte por lo que ingería ni por mi cuerpo. Y a partir de ahí empezó otra dura etapa, para no perder el ritmo!
Una vez me deshice de mis miedos acerca de mi cuerpo, me di cuenta de la cantidad de miedos que tenía a mil cosas, a las que no me atrevía a enfrentarme.
Poco a poco, y con otro xip en mi interior, fui haciendo frente a mis miedos, pasito a pasito y despacio, pero con buena letra!
Con mucha ayuda, logré vencer mis GRANDES miedos, y empecé a reconocerme a mi misma todo lo que había hecho por mí, lo que había ganado y lo satisfecha que estaba con ello.
Llevaba ya dos años en tratamiento, y empecé a notar que necesitaba estar más fuera del hospital de día. Quería muchísimo a la gente (y lo sigo haciendo), agradecía lo muchísimo que habían hecho por mi (y lo sigo haciendo) tanto terapeutas como mis compañer@s, pero eso no dejaba de lado mis sentimientos en ese momento: necesitaba más espacio para mi, me sentía sana y tenía ganas de salir de allí, empezar a hacer mi vida del todo, decidir por mí, caerme y levantarme sola... Por fin, tenía ganas!
Entonces, un día (exactamente el 20 de septiembre de 2012) , triste por esto ya que no me sentía bien allí, me tocaba pasar la tarde y comer en el centro de día. A la hora de comer yo tardé un poquito más que mis compañer@s en ir a las mesas, y cuando me presento en el comedor.... SORPRESA! Estoy en.... ETAPA 3!! por fin, soy libre!
PD: Como vereis, por respeto, he tachado el nombre del centro donde estaba y también las firmas de mis terapetuas.


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